Pruebas de uso real, no de exhibición
Un notebook de gama media no se juzga en veinte minutos de benchmark. Lo dejamos compilando, exportando video y trabajando con veinte pestañas abiertas durante tres semanas seguidas. Registramos temperaturas bajo carga, autonomía con brillo al 60% y cómo se degrada el rendimiento sostenido cuando el disipador ya no da abasto. Eso es lo que termina importando cuando el equipo sale de la caja.